Colombia, como otros países del mundo, cuenta con el gran reto de articular los subsistemas internos, tal es el caso de los aspectos educativos en el mundo del trabajo, una división identificable y constante que ha prevalecido desde mucho tiempo atrás en las civilizaciones, y que se mide en la aplicabilidad de los conocimientos en el mundo de lo “real”, de lo práctico. Cada vez se cuestiona más la importancia del acceso a la información, en función de los resultados esperados, y de los conocimientos aplicados en la solución de problemas en lo cotidiano.

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De cara a estos grandes retos, el país cuenta con Colciencias que es el Departamento Administrativo que promueve las políticas públicas para fomentar la Ciencia, Tecnología e Innovación (CT+I) en Colombia. Para esta labor, “las actividades alrededor del cumplimiento de su misión implican concertar políticas de fomento a la producción de conocimientos, construir capacidades para CT+I, y propiciar la circulación y usos de los mismos para el desarrollo integral del país y el bienestar de los colombianos”

Sin embargo, el hecho de que exista este mecanismo que vela por que “el conocimiento tecno-científico corresponda al fortalecimiento del proyecto de Nación”,y que en su conjunto apalanque el desarrollo del país, no garantiza que el proceso de innovación se desarrolle de manera adecuada, pensando en las necesidades reales de las empresas. Dicho proceso requiere de una articulación real entre el sistema productivo y el sistema educativo, que conlleve a una retroalimentación para identificar por un lado las necesidades de avances tecnológicos reales (lo que las industrias requieren para dar solución a sus problemas) y por el otro las demandas en cuanto habilidades y destrezas requeridas por las personas en formación, que se traduzcan en requerimientos tangibles aplicables en la actualización, ajuste y modernización de los pénsum y contenidos académicos dentro de las instituciones educativas superiores, ya sea de niveles técnicos o universitarios.

Siendo éste un tema de trabajo en el mediano y largo plazo, los avances no pueden ser medidos dentro de poco tiempo, pues este proceso conjunto de construcción desde la ciencia, la tecnología y la innovación requiere de esfuerzos concentrados en los niños en formación, incluso desde sus primeros pasos en el sistema educativo. Así mismo, requiere del fortalecimiento del aparato educativo, una alineación y mejoramiento continuo desde el quehacer organizacional, pasando por el fortalecimiento empresarial de las ideas de negocio que con el tiempo se constituyen como empresas nuevas en el país.

El fenómeno del emprendimiento se constituye a la vez como un insumo y como un resultado del desarrollo científico tecnológico del país, por lo que generar ecosistemas de emprendimiento saludables y duraderos debe ser una línea de trabajo obligada, no sólo desde la inclusión de las cátedras de emprendimiento como gestoras de iniciativas tempranas en los jóvenes, sino desde todos los demás frentes de trabajo generadores de apalancamiento para las nuevas ideas, sistemas de becas, formación, planes semillas y todos aquellos que estimulen y apoyen las iniciativas privadas de los emprendedores. En este orden de ideas, el reto es lograr que el fenómeno del emprendimiento pase de ser espontáneo y tipo ensayo error a convertirse en un proceso sistemático, apalancado desde las iniciativas gubernamentales.

Teniendo en cuenta los múltiples frentes de tarea mencionados, se puede deducir que los procesos de innovación y desarrollo tecnológico son progresivos, y requieren no solo acompañamiento, sino tiempo de gestación y resultados. Así mismo, los resultados no aparecen de la nada, son evidencia de la constancia, la articulación y la decisión que se debe tener para lograr que mecanismos como Colciencias aseguren la distribución equitativa de recursos para acciones tan fundamentales como la investigación, que son la base para la construcción de la cadena de eventos que llevan al alcance exitoso de la innovación en el país.

Es importante considerar que la innovación y el desarrollo tecnológico redundarán en la obtención de mejores resultados económicos, y desde esta perspectiva, apalancarán los procesos de mejora de la calidad de vida de la población, lo cual se considera uno de los objetivos más deseables en el avance conjunto de una sociedad.

Marsela Londoño Linares Ingeniera Industrial – MSc. en Administración de la Universidad Nacional de Colombia

cmlondonol@unal.edu.co

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